miércoles, 31 de marzo de 2010

París no es solo para los enamorados. (II)

Llegabamos con algunas horas de retraso porque aquel avión que debía salir a las dos de la tarde no despegó hasta las siete. Cuando aterrizamos era  ya denoche, pero París nos esperaba, acogedora, cargada de luces artificiales que iluminaban nuestro paso. La ciudad de la luz, ahora comprendo por qué la llaman así. Me cogiste la mano y comenzamos a andar, perdidos, por aquella ciudad inmensa cargada de historia y belleza. La Luna brillaba con fuerza reflejándose en el Sena. Suspiré. Las Lunas más bonitas de mi vida las ví allí en Paris, a tu lado.

Tomamos algo en una de esas cafeterías ocultas tras los callejones del centro de la ciudad. Estabas preciosa, como siempre. Tenías los mismos ojos que el día en el que nos conocimos, por casualidad. Me acordaré siempre de ese día, tú estabas sentada en aquella biblioteca vacia de personas y llena de libros. Yo no podía dejar de mirarte, estudiaba todos tus movimientos mientras tú subrayabas aquel libro de Biología. De vez en cuando desconectabas y mirabas a tu alrededor mientras yo rápido como el viento me sumergía de nuevo en la búsqueda de información para aquel proyecto que más tarde me haría viajar a Berlín. Entonces te acercaste, con esos ojos de gata que tienes, que me vuelven loco.
- ¿Vas a seguir mirándome toda la tarde o vas a pasar a la acción y a invitarme a tomar un café?- yo levanté la cabeza sobresaltado.
- ¿Era tan evidente? - dije intentando no sonrojarme.
- Sí, me clavabas los ojos de una manera que así no hay quién estudie. Vente anda, que ya te invito yo, así nos concedemos ambos un descanso. - me cerraste todos los libros que tenía abiertos encima de la mesa y salimos juntos a la calle.
- ¿Y bien, vas a decirme tu nombre? - preguntaste.
- ¿Siempre eres así de lanzada con todos? - te contesté con otra pregunta.
- No, sólo contigo.
- Pero, si nisiquiera me conoces. - te reproché. Tu pelo castaño dibujaba ondas en el viento.
- Ahora sí ¿no? Bueno vas a decirme tu nombre ¿o voy a tener que inventarte uno? - justamente ahí empezaste a gustarme y la verdad, no se por qué, no sabía nada de tí...pero tenias algo que te hacía irresistible; tu ironía, tus rarezas, tus ojos que eran pecado.
- Invéntatelo - dije mientras entrábamos a aquella cafetería con olor a chocolate y zumo de naranja.
Tú sonreiste.

Así empezamos el juego, nuestro propio juego. Ese café no fue más que el principio de una historia extraña, la nuestra. Quedamos unas cuantas tardes más, en la biblioteca, a la hora de siempre. Tú estudiabas Biología y Matemáticas y en los descansos me mirabas. Yo te miraba y en los descansos buscaba los datos del proyecto que necesitaba. Tú y tus diecisiete años recién cumplidos. Parece mentira que hayan pasado dos años desde entonces.Parece un sueño que estemos aquí ahora, mirándonos como aquella primera vez, en otra ciudad pero con el mismo olor a café en el ambiente.
Desperté de mi memoria y pegué un sorbo largo a aquel café caliente que descansaba sobre la mesa. Tú hiciste lo propio con el tuyo. Al terminar salimos a la calle. Hacía frío. Te agarré contra mí  y respiré tu sutil perfume. De camino al hotel nos besamos en cada farola, como esos dos amantes locos de la famosa canción de Joaquin Sabina.

Llegamos a la habitación y dejamos el escaso equipaje apilado en una de las sillas, junto a la ventana. Tomé una ducha fría, como todas las noches. Al terminar busqué un poco de calor entre las sábanas de la cama. Tú, Yo, y tus ojos de gata mirándome fijamente. Acaricié tu cuerpo desnudo. Tenías razón cuando hablabas de este viaje, París es aún más bonita desde dentro. Y tú también.

5 comentarios:

Rubén dijo...

Si jaja.
Que va! Es que ultimamente, me meto mas bien poco y entonces de vez en cuando pongo alguna entrada y ya esta jeje.
Un beso

Zororiku dijo...

Qué bonito.
Me ha encantado ^^ Se te da muy bien escribir.

Un Saludo y muchas gracias por seguir mi blog -^^-

María de Beniel :) dijo...

Me encanta! :D
Lo haces súper bien, Marina :)

Javi dijo...

Efusividad...
Propio de tí :)

Clari dijo...

paris es para todos, es recorrer esa ciudad bellisima, paisajes, arte, conocer gente. voy a ver si encuentro vuelos baratos para irme este verano y sino tendré que ahorrar un poco más e irme mas adelante