domingo, 28 de marzo de 2010

París no es solo para los enamorados.

Estaba dormido como un niño pequeño, enredado entre las sábanas de la cama a medio hacer. Me quedé un rato parada, mirándole. Siempre me ha gustado ver dormir a la gente e imaginar que estarán soñando. Me quité el abrigo y lo dejé sobre la silla del escritorio. Después me descalcé y me metí junto a él en la cama. Le abracé y refunfuñó. Abrió costosamente los ojos, despacio. Al verme sonrió. Me estrechó entre sus brazos y besó mi frente.
- ¿Qué haces tú aqui? ¿Cómo has entrado? - dijo mientras me acariciaba delicadamente el pelo.
- Me diste una copia de tus llaves ¿ya no te acuerdas? - sonreí.
- Ah sí, perdona. Con todo esto del viaje a Berlín estoy un poco trastornado, me agobía preparar el equipaje, ayer me acosté tarde preparando una lista con todo lo que tengo que llevarme - suspiró - te voy a echar de menos...
- No seas tonto, nueve meses se pasan rápido - dije intentando creerme mis propias palabras- verás como en nada estás otra vez aqui, conmigo.
- Ven, desayunemos juntos ¿Te apetece?- me dijo, yo asentí.
Se sentó en el bordela cama y alargó los brazos bostezando. Yo reí por lo bajo, se giró hacia mí y me dio un cálido beso en la mejilla. Se levantó de la cama.
- Bonito culo...- dije mientras le lanzaba unos calzoncillos.
- No mires anda, se buena. - me reprochó sonriendo mientras se los ponía.
- Yo siempre soy buena - exclamé
- Sí, lo sé. - Dijo en tono irónico mientras se dirigia a la cocina.

La cocina olia a café recien hecho y a tostadas quemadas.
- Eres un desastre, ¿eh? - dije mientras preparaba unas tostadas nuevas - no sé como te las vas a apañar sin mí en Berlín.
- Yo tampoco lo sé - me susurró al oido mientras colocado tras de mí me rodeaba con sus brazos - vente conmigo...
- Sabes que me encantaria - me giré para tenerle frente a frente - pero no puedo, hoy he faltado a clase para venir a verte, pero faltar nueve meses...no te quiero tanto...- ambos reimos.
- Entonces tendré que echarte de menos, sin más remedio...
- Sí, pero aun nos queda tiempo para eso...al que no le queda tiempo es a tí - sonreí con la mirada.
- ¿ A mí por qué? - exclamó extrañado.
- Porque son las diez y el vuelo sale a las dos de la tarde.
- El vuelo ¿qué vuelo? No me voy a Berlín hasta el mes que viene...a ver si la que está trastornada eres tú - murmuró
- Tienes otros vuelos, idiota - dije mientras sacaba del. bolsillo de mis pantalones dos billetes de avión un poco arrugados - mejor dicho, tenemos, porque yo también voy.
- ¿Qué es esto? - dijo mientras los cogia entre sus manos - ¡Paris! - gritó mientras leia aquel nombre escrito a ordenador en uno de los billetes - ¿Nos vamos a Paris?
- Sí, y como no te des prisa vamos a perder el avión, así que corre, visteté que tenemos que llamar a un taxi para que nos lleve al aeropuerto.
- Pero, pero...¿y las maletas?
- No las necesitamos, ya compraremos ropa por allí, ¿no es París la capital de la moda? - exclamé - y si no pues vamos desnudos todo el día, sin preocupaciones - volvimos a reir.
- Estas loca ¿sabes? Siempre había visto estas cosas en las películas pero no creí que nadie fuese capaz de hacerlo, irse de viaje así de un día para otro, tan de repetente...
- Yo tampoco creí que fuese capaz de hacerlo, pero en esta vida hay que cometer locuras de vez en cuando, sí las locuras condimentan los sueños...ahora corre, ve ¡date prisa!
- Esperamé cinco minutos - dijo mientras se dirigia a toda prisa a la habitación.

Me senté en el viejo sofá de cuero y encendí la radio que descansaba encima de la mesita del comedor, junto al teléfono. Comenzó a sonar la melodía de "La vie en rosa", sonreí. Sí, el Universo se había puesto de acuerdo para que ese momento fuese perfecto. Aquella jodida canción era como la banda sonora de nuestro momento. Él, París, Yo....sí, sería la vida en rosa. Cerré los ojos y aspiré todas y cada una de las notas de esa canción, la sentí dentro de mí, notaba como su ritmo se acompasaba con el latido de mi corazón. Entonces apareció Él de nuevo, con mis tacones en una de sus manos y el abrigo en la otra.

- Creo que esto es tuyo - dijo mientra se acercaba a mí y me ponía los zapatos - Que casualidad ¿no? mira que canción está sonando...
- Sí, ¿no es auténticamente perfecto?- dije mientra me levantaba y dejaba que Él me ayudase a colocarme el abrigo. - venga, el taxi estará abajo esperandonos.

Bajamos de dos en dos las escaleras. Nos detubimos justo en el portal, antes de salir a la calle.
- Y se puede saber una cosa ¿ Por qué justamente Paris? con la de ciudades que hay en el mundo...- me preguntó interesado.
- Dicen que Paris es la ciudad del amor...- le dediqué una mirada traviesa.
- Entiendo...entonces todo esto no es más que una trampa para hacer que me enamore de tí...¿no? - dijo mientras me cogia de la mano y abría la puerta del portal.
- Algo parecido...- respondí.
- Tranquila, haré todo lo posible para que tu plan funcione...- acarició despacio mi cara apartandome el pelo de los ojos. Después subimos al taxi rumbo al aeropuerto. Paris, mon amoure, París, quién lo diría...
 





Por cierto, el plan al final, funcionó.

5 comentarios:

Javi dijo...

Impulsiva ¬¬

Anónimo dijo...

me gusta mucho tu bolg.
me ayuda mucho en este momento de mi vida, muchas cosas de las k escribes. un beso
patricia

Anónimo dijo...

Me encanta lo que has escrito.

Tus personajes siempre estan tan agusto con la persona que tienen al lado, pero es que yo cuando estoy con el me tiembla todo no puedo controlar mis nervios, es una cosa que me pasa pero no quiero que me pase me gustaria poder estar lo mas agusto con el sin que esos nervios me atormenten.
Porque yo quiero decirle cosas que le lleguen al corazon y abrazarlo, pero esos nervios no me dejan.

Te digo esto porque se que me vas a entender y espero que escribas algo relacionado con esto y me hagas entender el porque, una solucion, algo...

Un beso!

Winter Star dijo...

Qué bonita la historia :)

Y cuántos admiradores tienes! ;)

Pariiss la ciudad del amourr (L) :D

Jhenny mamani pinaya dijo...

me gusta mucho esta historia de mustra como debemos estar ralment con nuestra pareja y paris es la ciudad perfecta para el amor