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lunes, 23 de abril de 2012

Escribir.

Unicornio. Hay que ser muy valiente para escribir sobre uno mismo. Para sacar a la palestra los monstruos que todos llevamos dentro. Hay que tener mucho valor, para mirarse denudo en el espejo, sin adornos, sin tapujos, solos tú y lo que eres y no sentirse insignificante y frágil ante la cruda grandeza del mundo. Escribir es desnudarse. Escribir es asomarse desnudo a un balcón y gritar "miradme, esto es lo que soy". Escribir es tener miedo de ti mismo y creer que un papel puede destruir tu fobias más secretas. Escribir es esconderse entre metáforas y luego no encontrarse. Hay que ser muy ingenuo para creer que las palabras no pueden destruirte. O salvarte la vida. 

A veces, me quedo parada, inmóvil ante el precipicio del folio en blanco. Me pasa sobretodo en algunos poemas. Los tengo dentro. Y no quieren salir, no quieran volverse tangibles, estar presos de por vida en un DIN A4. Hay muchas cosas que no escribo, ni escribiré nunca, y las llevo dentro, y pesan, y algunas noches se vuelven azules y duelen.
 Hay otras cosas felices que tampoco soy capaz de sacar de mi. Como si al escribirlas las volviese pequeñas, como si no se pudiese explicar con palabras la infinita magnitud de su belleza. 

Escribir es tomarse en serio lo que uno siente. Y no tener miedo de conocerse. Escribir es difícil o fácil. Y a veces, difícil y fácil a la vez. Escribir es guardar tu pasado. Protegerlo de la debilidad de la memoria. Para poder visitarlo cuando quieras, y sonreír. O no. Pero saber, al menos, que existe. Que sigue ahí, parado, mientas el presente sigue moviéndose deprisa.  Leer sobre tu pasado es recordar qué y quién fue importante. Y por qué. 

Escribir sobre algo o alguien es hacerlo inmortal. Perpetuar su historia a lo largo de la historia del Universo. 

Escribir es amor. Y el amor es libertad. Escribir es libertad. Aunque suene cursi, como la carta de un amante prohibido, es verdad, como un "te quiero" susurrado con los ojos.



Lo más duro de escribir es empezar.

Es intentar encontrar la palabra idónea, la puta palabra idónea, para comenzar a contar tu historia.


Bloquearse.


Y pensar: ¡joder!

Quedarse quieto, mirando tus manos quietas.

Y de pronto... ¡ya está! ¡a tomar por el culo!

Para escribir solo hay que vencer al abismo de la primera palabra.

5 comentarios:

Te susurraré... dijo...

Ay, si esos DIN A4 que se quedan vacíos hablaran!!
Besos

Yellowprincess dijo...

Tienes toda la razón, escribir es difícil, pero es como marcar algo en el pasado, tatuarlo con sentimientos sobre un lienzo en blanco.
Es verdad, lo más difícil es empezar, y tal vez haya cosas que escribimos y no compartimos, pero siempre queda un recuerdo, una forma de entenderte a ti misma, o entender una acción, un sentimiento,..

Y cito las palabras que me animaron a empezar a escribir:
"He dejado en el sillón las pinturas y una historia en blanco.
No hay principio ni final, sólo lo que quieras ir contando"

Palmoba dijo...

Pues si..cuantos folios en blanco me han visto desnudarme...

Gloria dijo...

Un folio en blanco me parece hermoso, porque imagino que una vez superado el trance del abismo es como tirarte en parapente, es tal el subidón cuando ves que te has despelotado ante él sin ningún miedo, que nada lo supera.
He descubierto el blog fantaseando por varios y espero seguir fantaseando contigo si a tí no te importa, saludos desde Tenerife y te dejo enlace de mi blog por si quieres conocerlo.

http://gofioconmiel.blogspot.com.es/

danilita21 dijo...

Más de acuerdo no he podido estar... Escribir es todo y nada a la vez... Más aún cuando uno cree que ya no lo necesita.