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miércoles, 30 de enero de 2013

Nostalgia desde el infierno.

Recuerdo que cuando entraste a aquella habitación yo estaba escribiendo un poema triste sobre inundaciones.
Tú, sin apenas conocerme, te sentaste a mi lado en la cama y me dijiste "duerme tranquila, yo estaré aquí para cuidarte". Antes de cerrar los ojos te vi leer las últimas páginas de aquel libro de solapas amarillas. Soñé todo el rato con tus caricias, con tus ojos tiernos abrazando mi calma. Al despertar te pregunté que cuándo era tu cumpleaños. Re-escribí aquel poema, y fue el primer poema de amor que le regalé a un desconocido. Esa noche, un tímido beso, clavó en nuestros corazones aquel mágico verano. Y nos sentimos invencibles superando mil distancias. Hablándole cada noche durante horas al auricular de un teléfono. Esperando impacientes en el andén de la estación de tren. Coleccionando besos extraños. Odiando a Correos por sus pérdidas. Desnudándonos el cuerpo, y el alma. Despertando abrazados tras noches de guerra. Despidiéndonos entre lágrimas cada vez que Renfe ponía en marcha el tren de las siete. Tachando días del calendario. Y queriéndonos, mucho. Siempre en el centro del Universo.

Yo guardo todas esas cosas. Tengo el hipotálamo lleno de cartas y fotografías. Y aún, durante estas noches de frío y ausencia, en las que siento la fragilidad de la tristeza, la destrucción que ocasiona cada lágrima... desde mi infierno, soy capaz de recordar y sonreír. Como aquella noche de febrero, cuando al entrar a la doscientos veintidós, descubrí al adorable chico de las nubes durmiendo en mi cama. 

4 comentarios:

Javier González Calabria dijo...

Esto es genial, Marina.

Ross Shakesheave dijo...

Mil veces bendita y maldita Renfe, al mismo tiempo. Es bonito, aún desde el infierno, recordar y sonreír.

Anónimo dijo...

Y qué GRANDE te hace esa sonrisa...
Leeré esto cada vez que necesite encontrar los 'nos quiero' de entre tantos papeles guardados.
¡Cuántas noches cálidas te esperan, Marina!

Tequila dijo...

La 222, tenía a alguien mágico entre sus sábanas.

Besos!