Lo que hay aquí:

martes, 12 de marzo de 2013

Conclusión tras el tercer puñetazo a la pared.



«Yo no hablo de venganzas ni perdones,

el olvido es la única venganza
y el único perdón.»

Jorge Luis Borges

Olvidar es tan fácil:

sólo hay que clavarse un cuchillo en el estómago
y hacer un hueco
por el que puedan escapar las mariposas

huir de todos los teléfonos
que tengas a tu alcance
-no vaya a ser que te de por echar de menos
esa voz que sonaba todas las noches al otro lado del auricular-

enterrar en un bosque tenebroso
todas las cartas de amor
y los dibujos
y los poemas de cumpleaños

romper
una a una las fotos
romperse a uno mismo
y al otro
romper el nosotros.

Y esperar,
el tiempo que haga falta
que siempre parece demasiado.




2 comentarios:

Javier González Calabria dijo...

Desgarrador, como el cuchillo que te atraviesa el estómago.

Pio dijo...

Dolor...