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martes, 5 de marzo de 2013

Hormigas de chocolate en las manos.

«Cuando el hombre quiso imitar la acción de andar, creó la rueda, que no se parece a una pierna.  

Del mismo modo ha creado, inconscientemente, el surrealismo...
 Después de todo, el escenario no se parece a la vida que representa más que una rueda a una pierna.»


Prefacio de Las tetas de Tiresias, de Apollinaire.


Buñuel afila su navaja y la coloca a tres milímetros de uno de mis ojos mientras susurra: 

"Es necesario cegar la mirada convencional para que surja una mirada asomada al interior."

Luego advierte:

"Es peligroso asomarse al interior.

Pero uno puede encontrar tantas cosas insólitas allí..."


Solo una palabra mía basta para que deslice su herramienta sobre mi globo ocular.


Después del dolor la oscuridad me ilumina. Ahora veo las posibles realidades. Ninguna es verdadera. Ninguna es falsa. Todas son verdaderas y falsas a la vez.  No es fácil, tener el poder para elegir realizar una acción, con cualquiera que sea su repercusión consiguiente. No es fácil tener el poder para elegir no realizar una acción, con la repercusión que esto generará.  Tener ese poder hace que nazca la duda, y el miedo a lo incontrolable, a lo desconocido, a lo que vendrá después. Siempre todo ordenado por estricto orden cronológico. Antes, después. Acción, repercusión. Ya no. Asomarte al interior te permite romper con el tiempo y el espacio. Ser muchos diferentes, dentro de uno mismo. Darte cuenta de que cualquier cosa tiene cabida para los que se atreven a soñar.

2 comentarios:

Yellowprincess dijo...

Asomarse en el interior de uno mismo puede ser muy beneficioso, ante todo es importante conocerse a unos mismo (eso sí, mejor que no toquen los ojos de nadie jajaja)
Un besazo!

danilita21 dijo...

Una mirada que se asoma a la ventana de un rostro que no quiere ver y que descubre que los dualismos hacen la realidad.

Interesante,
Abrazos