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martes, 2 de abril de 2013

Die young, stay pretty.

Nos curábamos sin alcohol
las heridas infectas
del amor trágico.

Nos bebíamos las palabras.
Y en este momento
nada importa más que este momento.

Acariciábamos el lado salvaje.
Huíamos de nosotros.
Y nos gustaba.

Me dijo:

Somos demasiado jóvenes
para no matarnos con cada beso.

1 comentario:

Ross Shakesheave dijo...

Lo malo de esos besos es que crean adicción, ¿no?

Esto me recuerda al "Live fast, die young and leave a good-looking corpse!"