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martes, 14 de mayo de 2013

0, 99 €

Me pregunto cuánta gente pensará en la muerte mientras camina entre las estanterías del supermercado.
Si alguna vez le han roto el corazón a la chica de la pescadería. Con qué sueña el chico que acaba de coger la última barra de pan del día. Me pregunto cuánto tiempo de nuestra vida pasamos haciendo cosas como elegir un champú entre todas las opciones posibles. Camino por los largos pasillos de productos perfectamente colocados y siento en mi toda la angustia de la existencia. Por qué queremos vivir a toda costa, por qué deseamos permanecer entre las miserias de este mundo, por qué es tan trágica la tristeza. Qué tiene la vida para atarnos con tanto deseo a ella. Detengo mi ruta por la selva de marcas y niños pequeños empujando carros y pienso qué hace que merezca la pena avanzar, superarse, aguantar un poco más en este infierno.     Y quizás sea por esa curiosidad, por la necesidad de descubrir qué pasará, por la dulce incertidumbre de saber que tu existencia puede cambiar para siempre mientras buscas "patatas cortadas listas para freír" en la sección de congelados. Me gusta pensar que es así, que  formamos parte de una película con un extraño guión que improvisamos. Hay una pareja abrazada en la sección de detergentes. Compro chocolate y palomitas. Imagino mi futuro viaje a la India, invento cualquier excusa para evitar esta sensación de sin sentido. Estas ganas de morir. Mi zumo favorito estará en oferta mañana: 0, 99€.

Mañana será otro día.
Es una buena razón para seguir.

2 comentarios:

Ross Shakesheave dijo...

Nunca había visto la compra como algo tan filosófico. Jolín, la próxima vez que vaya, te diré en qué voy pensando.

Llegando a la colina dijo...

La cola de la caja, es sin duda alguna, la cola de un velatorio.