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miércoles, 19 de junio de 2013

El punto de inflexión.

Tuve una época en la que quería ser bailarina,
como esas estilizadas damas con tutú que saltan en el escenario
y parecen una pluma, que se desliza por el aire, suaves pero decididas. 

Otra en la que empecé a pintar un cuadro
porque conocí a Van Gogh, y a Klimt 
y me regalaron para Navidad un caballete y una caja de pinturas frescas.

Luego me dio por el piano, y mis padres pusieron uno en el salón.
Me pasaba las tardes escuchando a Beethoven
acariciando su "Para Elisa"
y componiendo mi vida en un puñado de pentagramas.

En la siguiente época quise ser arqueóloga
especializarme en Egipto
así que cargué mis estanterías de libros sobre momias y de instrucciones sobre cómo fabricar un papiro
y era capaz de decirte hasta los secretos más ocultos de las pirámides.

Más tarde llegó la medicina
y todo el mundo sonrió orgulloso.
"Es difícil ganarse la vida siendo artista", me dijeron. 
Y estudié el Bachiller de Ciencias de la Salud,
porque me gustaba la idea de ser capaz de ayudar a la gente,
y porque era lo correcto. 

Bah.

Continué queriendo ser directora de cine,
como Tarantino, como Bergman, como Pedro Almodóvar.
Me drogué con películas
mudas 
sonoras
a color 
o en blanco y negro
desarrollé una consciente adicción por la magia del Séptimo Arte. 

Soñé con escribir una novela,
después de leer a Cortázar, a Bukowski, o a Woolf.
Bueno, incluso antes de leerlos.
Pero ellos, y otro grupo de malditos escritores, confirmaron mis deseos. 

Y finalmente,
quise morirme, 
con todas mis fuerzas.
Tenía veinte años.


Ahora miro nostálgica El lago de los cisnes,

y los lienzos manchados de borradores,
soy una pequeña Burgmüller frustrada,
tengo los cajones llenos de figuritas de Isis, Osiris, Ra...
una media de notable en Biología,
unos cuantos principios de guiones que dudan verse representados,
una colección de poemas escondidos en la libreta azul. 
Y encima, sigo aquí
viva. 

Lo dejo todo siempre a medias. 

5 comentarios:

R T 6 dijo...

La facilidad de morirte a la mitad y vivir a medidas.

Ross Shakesheave dijo...

Todo llega. Tú sigue escribiendo en tu libreta azul, y creando guiones, y todo lo que se te ocurra... pero, ¿morir?, todavía no.

Yo quería ser cuidadora de delfines.

Anónimo dijo...

Quien vive demasiado malogra su... biografía. En resumidas cuentas, sólo pueden considerarse plenamente realizados los destinos rotos.

Javi dijo...

Una vida lineal sería muy aburrida.

¡No conocía esa pasión por Egipto!

Anónimo dijo...

Quizas visto de otra manera podria decirse que siempre has perseguido tu sueño, sueño que ha ido cambiando con el tiempo. Al fin y al cabo de eso se trata. Lo demas son pequeñas piedras en el camino que se apartan de una patada, o se pasa por encima. Simplemente sigue asi, persiguiendo tu sueño,