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miércoles, 19 de junio de 2013

EMPATÍA.

No escribas por si acaso rompes su felicidad.

Sí, eso es, es importante que sea feliz, que sonría, que se despierte todas las mañanas dándole gracias al mundo por seguir un día más aquí. Sí, se lo merece. Es un ángel caído del cielo. Un ser de una dulzura infinita, de unos gustos impecables. Deberíamos estar todos preocupados de que fuese feliz, maldita sea.



Y tú estate quieta. Deja de comportarte como una niña pequeña. 
No llores más, siempre intentando llamar la atención. Cállate, échate a un lado. 
 Aguántate las ganas de pegarle una hostia al próximo que te diga:
"ahora tienes que ser fuerte".
Y pide perdón por tus malas intenciones. Tú y tus ganas de ir jodiendo a los que te rodean. No tienes remedio. Pídele perdón. No vaya a ser que hayas hecho algo que le haya quitado por un minuto la sonrisa. 

1 comentario:

jordim dijo...

Inquietante, yo lo de no escribir lo llevaría regular..