domingo, 2 de junio de 2013

Flor de loto.

Me detuve en medio del sendero. El hombre sabio señaló el lago oculto entre los árboles de aquel extraño bosque. En el centro, había una flor que brillaba como una estrella en mitad de la noche. El hombre sabio señaló la flor y me dijo:

- Mírala, como agarra sus raíces en el fondo del estanque y se abre camino entre el lodo. Observa cómo atraviesa toda la mierda para salir a la superficie intacta, pulcra, nueva. Increíble, ¿verdad? Pues es cierto. Oh, contempla la imagen sublime de la belleza en estado puro, resurgiendo incluso treinta siglos después de que su semilla cayese ahí... Justo ahí. Y cuando seas capaz de admirar eso, comprende entonces, que si esa necesidad de empuje hacia la luz no estuviese latente en la semilla oculta en la profunda oscuridad de la tierra, el loto jamás tendería a ir hacia la luz.

Me miró profundamente a los ojos, y concluyó: ahora, continúa tu viaje. 

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