sábado, 8 de junio de 2013

Vosotros, todos.

Hacía tiempo que no lloraba
de alegría.

Que no me besaba tan dulce la nostalgia.

Recojo la ropa
apilo los libros
quito los pósters de la pared.

Desnudo la habitación que me ha visto desnudarme todos estos meses.

Miro los coches ordenados en el parking que decora el exterior de mi ventana.
Y pienso,
en las cosas buenas que me han sucedido este año.



Admiro a la tristeza, por ser capaz de darle sentido a todo.
Por ser capaz de demostrarte quiénes son esas personas
que siempre están ahí
esas que se quedan cuando la fiesta ha terminado,
y que hacen lo posible y lo imposible por hacer que seas feliz.

Gracias.




Abro el último cajón del armario y sonrío, acariciando fotos, cartas y una rana
que se convirtió en un príncipe maravilloso.

Y le susurro al aire: "En algún lugar de nuestros corazones, siempre será verano."

Y es verdad.




Cierro la maleta y llevo dentro
20 febreros respirando
horas de filmoteca
poemas
cafés con leche, doble de azúcar
días tachados en un calendario
abrazos - bendita droga -
la melodía de una caja de música
un puñado de amaneceres
un día en el Retiro
noches en Barcelona
una foto de familia en 15 x 20

llevo dentro lo que soy
y parte de lo que soy es gracias a vosotros,
a todos
a todas

gracias,
por compartir conmigo un trozo de vuestro viaje
por enseñarme que siempre hay una roca firme a la que agarrarse
para que no te arrastre la marea.

2 comentarios:

Pio dijo...

Que bonito! eso solo significa que hasta ahora has sido feliz con tus pequeñas cosas

Anónimo dijo...

"No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre..."