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lunes, 29 de julio de 2013

Catarsis.



Me arranco el cuchillo del estómago y dejo que la sangre chorree por mis piernas. No sirve de nada seguir manteniéndolo ahí, con cuidado, sujetándolo con ambas manos, apretándolo levemente contra el cuerpo para no morir desangrada. La muerte es metamorfosis. El dolor precede al cambio. Me arranco el cuchillo y me salen de la herida mariposas. Las veo volar impolutas a mi alrededor. Alejarse de mi entre los árboles del bosque. Me desplomo como una hoja en otoño. Todo el peso de mi cuerpo cae rendido sobre la tierra húmeda, que me abraza como una madre a su hijo recién nacido. Con mi último aliento miro las nubes y digo una palabra que nadie escucha. Después me abandono entre tanta vida. Por fin la calma. El dulce sonido del silencio. Me convierto en semilla. De mi sufrimiento nacerá una flor preciosa.


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