Lo que hay aquí:

sábado, 20 de julio de 2013

El día que aprendí a deletrear bien Dostoievski.

En verano todo parece ir más despacio. Se ve Venus desde tu azotea y las gaviotas adornan con sus bailes el cielo naranja de la tarde. Quiero vivir en un faro. Un pequeño refugio en lo alto de un acantilado. Descubrir la inmensidad del mar todas las mañanas e iluminar las pupilas de los marineros que regresan a casa por la noche. Deslizas tus labios por mi cuello y siento la suavidad de tu respiración estremeciéndome las entrañas.  En verano todo parece ir más despacio. Dos arañas atraviesan la cuerda del tendedero y comienzan a tejer su casa entre las camisas húmedas. Quiero abrazar a una araña. Quiero que una araña gigante me abrace con sus ocho patas todo el cuerpo. Me giro y mi boca busca a la tuya,  se me apagan los ojos  y te beso como si fuese a amarte para toda la vida. Me gustas. Besas como los chicos de las películas, con pasión fugaz y dulzura salvaje. Podría estar besándote todo el día, toda la noche.  
Podría hacer el amor contigo en la cocina. 
Pero lo siento, tengo que irme. Me esperan en ninguna parte. 

2 comentarios:

Pez de ciudad. dijo...

El verano es menos verano contigo ;)

N dijo...

Bonita forma de describir el verano. Creo que a todos nos gustan esos momentos en que "podrían" pasar tantas cosas..
Un besín