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jueves, 11 de julio de 2013

Esos románticos malditos.

Me imagino a Cortázar llorando
 mientras escribía Rayuela.

A Pizarnik gritando de amor
 hasta volverse loca.

A Neruda tirado en una playa
 recitando sus versos más tristes.

A Monroe soñando con un hombre 
que fuese capaz de verla de verdad. 

A Yoko Ono abrazando el cadáver de John Lennon
 y preguntándose por qué.




Qué jodidamente dura es la vida
de los que aman el amor.


1 comentario:

Doctor Sangress dijo...

Eso es solo una fantasía.