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sábado, 4 de enero de 2014

Es demasiado invierno en mi cuerpo.


"Detrás de toda hermosura hay algo trágico."
El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. 

Hablan de salvarme 
mientras aprietan sus dedos
contra mi garganta. 

Tengo un corazón que respira profundo
unos pulmones que laten con fuerza.
Una columna vertebral que parece
una cordillera perdida
en un país sin banderas.

Juro que intento construir ese pronombre personal
de la primera persona de plural
con cada uno de ellos.

Pero cada vez que siento la lejanía de sus palabras,
la ruptura de la promesa,
una parte de mi les abandona
inescrutablemente.
Y desde ese instante
jamás podrán volver a abrazarme entera.

Soy a parte desiguales cruel
y tierna.
Me escondo de vuestro ruido.

El reflejo me dice que
tengo heridas en las piernas
por culpa de las flores,
una cicatriz en la frente 
por la que se me cuelan los pájaros.
Una colección de mariposas muertas
en el estómago.

Es demasiado invierno en mi cuerpo

y el cuaderno de poemas me diagnostica
cáncer de soledad,
metástasis neurasténica.
Me habla sobre
el tiempo acelerado de mi reloj
biológico.

Tic- tac.
Tic- tac.
Es el sonido de estar vivo.

Me visto con el uniforme de la rutina,
hago mi parte del teatro durante el día
y a escondidas
invierto azarosa las noches
en el arte de construir muros recios
en los que resguardarme,
para no volver a sentir lo de aquella vez

cuando me desnudaste y me dejaste
perdida en cualquier parte de mi Universo,
llorando
sola.

3 comentarios:

Javi dijo...

Sensacional..

María Bartolomé dijo...

Como vaciar un lugar, pero narrándolo. Muy bonito.

N dijo...

Tu forma de escribir es impresionante. Siempre me deja sin palabras :)