sábado, 8 de marzo de 2014

Cuando vuelvas.

«Vuelvo a mirarte aún. 
Y eres el mismo milagro de ternura y egoísmo, 
triste y feliz, eterno y pasajero.»

-Julia Prilutzky-


El amor es nuestra tragedia escrita de antemano.

Simulas una huída cada noche
cuando sueñas con encontrar
ese futuro perdido

le rezas a algún Dios porque te dijeron
que existe algo etéreo que nos salva;
hacen falta tiritas muy grandes para curar
a este mundo.

Hay días en los que la soledad no pesa
y disfrutas caminando entre la gente,
recordando el pasado,
poniendo la lavadora.

Hay noches a las que habría que escribirle un epitafio. 

No sé cómo decirte que valores la crueldad
de algunos pequeños detalles
y los evites, para intentar que no siga resquebrajándose el cristal
de Bohemia 
con el que brindamos para celebrar que -pese a todo- seguimos vivos.

Yo quería mantener activa la llama
del mechero con el que quemas la tristeza

pero eres un prófugo incontrolable
un coleccionista anestesiado 
la  viva imagen de que el deseo condena
de que es cierto que, a veces
es demasiado tarde.

La distancia se extiende rápida 
y destruye por dentro
como un cáncer.

Quizá ya no esté cuando vuelvas a esta casa

te he dejado un par de poemas en post-it
y un trozo de mi corazón
en la nevera.



1 comentario:

Yo dijo...

Pero no dejes tu corazón, que quizás no valga la pena.

un beso