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martes, 25 de marzo de 2014

Me habló del efecto Zeigarnik.

«Escribo sin la esperanza de cambiar nada. No cambiar nada...
Porque en el fondo no estamos tratando de cambiar las cosas. 
Estamos queriendo florecer.»

-Clarice Lispector -

Fui el hambre insaciable,
los ladridos del perro rabioso
las cartas
todas las cartas de amor que no llegaron,
la luz que atraviesa la persiana,
la amante que finge estar dormida.

Luego, aprender a ser salvaje
quitarse el vestido de fiesta
besar los libros y leer
los mensajes del cuerpo.

Soy los ojos de la ventana
la pastilla que atraviesa la garganta
el sueño inacabable de huir
                                ¿a dónde?

No quiero la estabilidad que nos venden
ni la sonrisa que nos obligan,
explícame el egoísmo
vete y di tú también lo harías;
ojalá yo
ojalá supiera la fórmula
para la no soledad.

Dime qué es para ti sobrevivir,
cómo olvidar pedir perdón. 



2 comentarios:

Yo dijo...

Ay como me gustan tus entradas!!!!

un beso

Isabella R dijo...

Valla forma de escribir, la amante que finge estar dormida, woow gracias, espero leerte, aqui me quedo