domingo, 27 de abril de 2014

Auto-intervención quirúrgica.


«Nadie, ni siquiera un amante, espera con tanta intensidad 
 como un paciente en estado crítico.»

-Anatole Broyard - 


Hablo de sobrevivir a la soledad;
de separar el corazón en piezas
y amputar los trozos de tu nombre que se clavan
como agujas
en mi órgano vital.

Hablo de sobrevivir a la ciudad;
sacarme los pulmones del pecho
y limpiarlos con lejía,
- como quien pinta de blanco las paredes de su cuarto -
borrar el humo
y el perfume,
eliminar la contaminación de la madrugada.

Hablo de sobrevivir al hambre;
diseccionar el estómago
y sacar con pinzas el cadáver
del amor,
coser la carne y acariciar
las cicatrices.

Hablo de sobrevivir a la tristeza;
abrirme el cráneo 
y trastear mis conexiones cerebrales,
provocarme un Alzheimer prematuro
olvidar la hora a la que atardece
el rostro que sonríe en esa foto

por qué estoy escribiendo este poema.

2 comentarios:

Viento dijo...

Me gusta cómo abordas esta supervivencia, también lo que haces con la vivencia.

danilita21 dijo...

Diseccionar el estómago y sacar con pinzas el cadáver del amor suena bastante interesante... Uno que otro día no me vendría mal probarlo.