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sábado, 19 de abril de 2014

Otra madrugada cualquiera.

«...ya nunca más siervos, supimos
que estamos vivos y solos.»

- Cesare Pavese  -


Huelen a humo las paredes
de este cuerpo,
saben a poesía los labios 
de ese libro.

Un gemido hueco atraviesa las sábanas
de una cama semi vacía.

No hay canciones acordes a esta madrugada.

No suena ningún teléfono
que se acuerde de nosotros.

¿De qué color son ahora las mariposas
de tu estómago?

No soy buena amante.

No soy la mujer de la sonrisa leve
y las manos limpias.

¿De qué tamaño son ahora tus promesas?

Parece un epitafio
el tatuaje de mi costado.
Son trágicas las palabras que perduran
en los recovecos de la memoria.

Los pájaros le cantan a la luz artificial de las farolas.


Sólo la ginebra ayuda a dejar de preguntarse
por qué. 


3 comentarios:

Anónimo dijo...

No me creo eso de que seas mala amante. Escribiendo como escribes no.

danilita21 dijo...

La vida de un amante surca en los devenires de la existencia.

danilita21 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.