miércoles, 10 de septiembre de 2014

Come back.


Me he dado cuenta de que recuerdo nuestra historia
con demasiados detalles.
Le hablé a A. de ti,
me dijo: deberías haberte alejado
antes,
deberías haber cerrado la puerta
con un sonoro golpe.
Hablo de ti y todos dicen
pero nadie comprende el fuego 
nadie acepta los límites invisibles
de las nubes.
Pese a todo.

Quizá por eso el silencio
la soledad
por eso la poesía
como única salvación
palpable.
Quizá por eso esta manía
de hacer material lo etéreo
de agarrar los pensamientos
y encerrarlos en papeles.
Quizá por eso la herida 
incurable
de estar vivo.

Ahora atardece pero todo
es distinto a aquella tarde.
Mirar a los ojos a los hombres
para descubrir lo verdadero
mirar a los ojos para
ser consciente de la tristeza.

Repasar las páginas marcadas
en los libros
y aceptar que el amor es
posible
que la crueldad es
posible
que el dolor es 
posible
que la vejez es 
posible
que la enfermedad es
posible
que el olvido es
posible
que la resurrección es
posible solo a veces.


Pienso en los paseos de los domingos
en aquellos campos desiertos y hermosos,
pienso en las rocas de los acantilados
en la luna en cuarto creciente. 
Pienso en nosotros como un dibujo inacabado 
en la servilleta de un hotel,
pienso en nosotros como un verso incompleto 
y frágil.

J. dice: tu amante te negará tres veces
antes de que salga el sol.
Dice que nunca estaré sana
de nostalgia.

Mi madre me dice que no,
que no llore, que: la juventud es una enfermedad
que se cura con los años.


A. mira al mar y me pregunta
a qué lugar de mi pasado volvería
que cambiaría si pudiese volver atrás.

Le digo, que no cambiaría nada
mantendría cada cicatriz,
cada beso,
cada fotografía.
Pese a todo. 

Y volvería, sin dudarlo, al sofá
de aquella casa vieja con chimenea
volvería allí
y me sentaría con mi abuelo
antes de que él olvidara
mi nombre. 





2 comentarios:

tierramojada dijo...

Te abrazo fuerte. Y te digo que te quiero.

Jo dijo...

ahora comprendo de lo importante de alejarse a tiempo