sábado, 28 de febrero de 2015

Soñé con perros rabiosos.


«Encontramos razones que confirman nuestra creencia porque ya creemos:
no es que creamos porque hayamos encontrado suficientes buenas razones para creer.»

- Slavoj Zizek -


Soñé con perros rabiosos 
que corrían intrépidos 
devorando las estrellas.
Había una puerta oscura
al fondo del cuadro, en primer plano
estábamos nosotros.

Soñé con violetas naciendo
de mi cuerpo tóxico.
Había una ventana 
y la ciudad atardecía ajena 
e improrrogable,
al otro lado de la calle 
un pájaro me mostró
el camino exacto 
para llegar a la tristeza. 

Ahora un vacío
estúpido, la certeza
de un vacío estúpido. 

Por qué de repente esta promesa, 
por qué estas ganas 
de seguir. 




4 comentarios:

Pez de ciudad. dijo...

Genial, como siempre.

JOSÉ LUIS MORANTE dijo...

Porque desde la desolación siempre empieza otra búsqueda, un camino a lo lejos cuyo final es lo posible, la luz de otra esperanza. En su desarrollo, el poema me ha encantado. la verdad. Enhorabuena.

Bluemīnda dijo...

Desearía que ese pájaro no me hubiera enseñado tan bien el camino, con lo que suelo desorientarme y eso no se me olvida...

Un abrazo!

Ph dijo...

Holaa :) Acabo de descubrir tu blog y me ha gustado muchísimo. Preciosa entrada, escribes genial. Un beso, te sigo!