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jueves, 17 de diciembre de 2015

No elegí el poema.


Yo no elegí estas manos 
que se hunden en la tierra y se extienden como las raíces
de un árbol milenario 
no elegí estos pies
que mueven el peso del cuerpo de un lugar extraño
hacia un destino incierto
no elegí este sexo
que me condena y me ofrece la posibilidad 
de aumentar la esperanza

pero sí elegí el mar en mi cabeza
para que las olas de la memoria trajesen al puerto
los recuerdos perdidos en el naufragio
sí elegí el refugio 
en el que poder hablar sin temor del miedo
de la certeza del amor y sus tragedias 
sí elegí el fracaso 
y aprendí de la historia de las estrellas muertas
que aún brillan en la soledad de la madrugada

no elegí el poema pero sí buscarme en él
como el que se asoma a tientas entre las cortinas
para observar el paisaje a través de la ventana
y descubre que está solo
en un mundo como este. 




4 comentarios:

Anónimo dijo...

buaf, brillante.

Cristina López moreno dijo...

Que bonita entrada, me ha gustado leerte, me quedo siguiendote y te invito a psarte por mi blog, besitos y nos leemos;)
http://estoyentrepaginas.blogspot.com.es/

Iosune De Goñi García dijo...

No elegiste el poema y sin embargo vive, respira y late. Qué hermosas palabras.

Darel Rivers dijo...

Qué bonita...
Tú.


No suelo hacer esto, pero tienes algo en las letras que, no se. Me gustaría que me leyeras.

www.drriv.blogspot.com