martes, 19 de enero de 2016

Un cuerpo desnudo en una habitación en ruinas



«Pienso y hablo a menudo sobre mi detestable tendencia al romanticismo. Creo que el esfuerzo de deshacerme de esta actitud en mi trabajo ha tenido un extraño efecto en mi vida... La fotografía es también una manera de conectar con la vida. Hago fotos de la realidad filtradas a través de mi mente.»

­ - fragmento del diario de Francesca Woodman ­-


Hay algo en el reflejo de predicción de futuro 
de historias de fantasmas, de frágil caricia
de lenguaje secreto


para provocar la magia un ritual exacto: 
detenerse a palpar la herida, luego 
hacer que los opuestos se abracen
y esperar

como el animal que observa a su presa 
esperar
hasta que la oscuridad del interior del cuerpo 

sea rodeada por la luz necesaria

solo así el instante perdura a través del tiempo
sólo así la herida es palpable en la memoria
de aquellos que conocen tu nombre.



Mil novecientos ochenta y uno
la ventana abierta para sentir cómo late
una ciudad que es todas
las manos rozando el viento para saber cómo respira

una ciudad que duele

qué pensaste
mirando aquel paisaje que te miraba

directamente a los ojos indirectamente al corazón,
 qué recuerdo precedió al impulso.



Observo tus fotografías
veo en tu cuerpo mi cuerpo
en tu edad mis años
en tu tristeza, la tristeza de quien busca la belleza en el mundo. 







(publicado en Obituario)

No hay comentarios: