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sábado, 14 de mayo de 2016

Primavera XVI.



Flores de jabón en el armario, la ciudad sonriendo despistada, flores de neón en los reflejos, edificios de cemento y ternura. Es un día cualquiera del mayo de un año que florece entre las ruinas de otros años. Esta vez no escribo para salvarme, ni para encontrarme, ni para redimirme, ni para entender el lugar que me sostiene. Escribo para recordarme que hay flores naciendo. El hombre que amo está durmiendo a mi lado. Todo está bien. 






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